The Viceroy is inaugurated in Lima, 1736

English Translation
On the day of the Viceroy’s public entry, the streets are cleaned, and hung with tapestry, and triumphal arches—displaying art as well as expense—erected along their length. At two in the afternoon, the viceroy goes privately to the church of the monastery of Monserrat, which is separated by an arch and a gate from the street where the cavalcade is to begin. As soon as all who are to march in the procession are assembled, the viceroy and his family mount on horses, provided by the city for this ceremony. The gate is thrown open, the procession begins in the following order:

First come the militia, then the colleges, then the university with the professors in their academic robes; the chamber of accounts; the Audiencia on horses with trappings; the Cabildo, dressed in crimson velvet robes, lined with brocade of the same color, and a particular kind of caps on their head, a costume only used on this occasion. Some members of the Ayuntamiento who walk on foot, support the canopy over the viceroy; and the two ordinary alcaldes, who are in the same dress, and walk in the procession, act as equerries, holding the bridle of his horse. This part of the ceremony [with the canopy], though prohibited by the laws of the Indians, is still performed in the manner I have described, because the custom is of such antiquity, that the Regidores have not thought proper to alter it, that the respect to the viceroy might not suffer any diminution, and no person has yet ventured to be the first in abolishing it.

This procession is of considerable length, the viceroy passing through several streets until he comes to the great square, in which the whole company draws up facing the cathedral, where he alights, and is received by the archbishop and Cathedral chapter. Te Deum is then sung before the Viceroy, and the officers take their respective seats. When this ceremony is over, the Viceroy again mounts his horse and proceeds to the palace gate, where he is received by the Audiencia, and conducted to an apartment in which a splendid repast is served, and usually offered as well to the nobility in the palace chambers...In the [next] evening, and the two following days, the repasts are repeated, with all the plenty and delicacy imaginable. To increase the festivity, all gentlewomen have free access to the halls, galleries, and gardens of the palace, when they are fond of showing the dispositions of their genius, either by the vivacity of repartees, or spirited conversations, in which they often silence strangers of very ready wit.
   

Spanish Original
Señalado el dia para la entrada publica, limpias y colgadas las calles y adornadas en distancias con varios arcos de triunfo, en que no luce menor el arte que la riqueza, passa el virrey oculto á las dos de la tarde á la 1glesia y monasterio de Monserrate, el qual queda separado de la calle por donde ha de empezar la estacion por medio de un arco y de una puerta; juntos los que han de componer el acompañamiento, monta el virrey y toda su familia en cavallos que para esta ceremonia les previene la ciudad y, abriendose las puertas, vá á incorporarse y cerrar la marcha del concurso, la qual sigue con este orden.

Dan principio las compañias de milicias, despues los colegios, la Universidad, cuyos doctores van en el trage correspondiente de Universidad, el tribunal de Quentas, la Audiencia á cavallo con gualdrapas y el cabildo secular, vestido con ropones de terciopelo carmesí forrados en brocado del mismo color y gorras, trage que solo usa en esta funcion. Los individuos del ayuntamiento que van á pie llevan las varas de un palio, baxo del qual entra el virrey, y los dos alcaldes ordinarios, que tambien visten del mismo modo, sirven de palafreneros, llevando asida cada uno la brida del cavallo de su lado. Esta ceremonia, aunque está prohibida por las leyes de Indias, se observa no obstante con la puntualidad que queda descrita porque, siendo costumbre tan antigua, no se han conformado en innovarla aquellos regidores por no minorar el obsequio á los Virreyes ni atreverse ninguno á ser el primero en abolirla.

El passeo que hace el virrey en esta forma es algo dilatado porque rodea varias calles hasta que ultimamente entra en la plaza, donde la tropa ocupa la fachada opuesta á la cathedral; apease en esta, y lo reciben á su puerta el arzobispo y cabildo eclesiastico, y, entrando en la iglesia, se canta el Te Deum solemnemente, para lo qual, assi el Virrey como los tribunales ocupan los lugares que les corresponden; y concluida esta funcion, vuelve á montar á cavallo y se encamina á su palacio, desde el qual es conducido por la Audiencia al gavinete, donde se le sirve un magnifico refresco, que tambien es general á toda la nobleza que se halla en los salones....En la [proxima] noche y las de los dos dias siguientes se repite el refresco con la mayor abundancia y delicadeza que es imaginable, y los dulces y helados, siendo exquisitos, se sirven á las señoras y cavalleros con grande magnificencia en primorosas vagillas de plata. En ellos hay permisso para que concurran al palacio en sus salones, galerías y jardines todas las señoras y tapadas de la ciudad y puedan lucir entre mil agudezas los chistosos ofrecimientos, la prontitud de los dichos y los secretos discursos que, como parto de sus sutiles entendimientos, dexan confuso y admirado al mas advertido forastero.
   








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