The Jesuits plan a new town for the GuaranĂ­ in Paraguay's Amazon, 1613

English Translation
This year, it being our duty to create a town among these people, that is the Indians, it seemed to us that they should plan it in orderly fashion, so as to live in proper polity and to avoid many of the inconveniences of the large houses in which the Indians live throughout the mountain regions. And even though we foresaw that [the Guaraní] would not easily accept [the new town] because they would see us as wanting to deprive them of the old ways of their ancestors, it was not so. Instead they took it very well, and they are very happy in their new houses--they moved in even before they were finished—because the houses are comfortable and spacious. As they say, each rooster can sing in its own yard.

The town is divided into nine blocks: one is the main square and each block is made of six houses six feet tall, and each house has, or better, is five dwellings, each twenty feet wide. And in each of these dwellings lives an Indian with his family. One of these house lots, the most beautiful and best appointed, next to the main square, is marked as the site for the Church, which we hope that now, upon the arrival of Your Reverence, it will be built as ordered by His Majesty’s writ. Here in the same block, just next to the Church, our rooms have been marked out. We are in great need of them since we are subject to all the weather where we live now. We have hardly any space to hang our hammocks to avoid getting wet when it rains. Given such discomforts, in the interests of our health and to avoid overworking the Indians, to lessen the cost and the work, theirs and ours, we took advantage of nearby woods before the Indians slashed and burned them to make fields. We tried to cut wood to make our house and also to cut enough wood for the Church. I mentioned these to the father Rector of Asunción and he approved, although he said to wait for Your Reverence in regards to the church. I then got to work and I built a house that measures one hundred and ten feet, and in the remaining days of this month of October it will be finished to perfection. This house has three large rooms, each of sixteen square feet, with its own refectory, pantry and kitchen. Everything is very well appointed and sized, the doors and windows are made of cedar, which is abundant in this area. And even though the roof is made of straw, it took a lot of effort to cover it well because there are very few roofing materials around, which is why the Indians will not have finished their houses by the time Your Reverence arrives. We have the whole length of our house surrounded by a fence which will bring comfort and protection.

All of this I have tried to do according to the mandates of Your Reverence: at the least expense and least use of labor. The Indians have been paid abundantly for their work, it is their good fortune that they are paid and happy, as well as mine. We have spent the year as well as we could. We have grown accustomed to the local foods of roots and corn, and these, glory to God, have not been lacking. Even though we lack meat and bread, it is not real hunger if it awaits satisfaction. I hope to the Lord that in three years we will have meat in this territory, because we have the beginnings of a herd of cattle, with nearly forty head, and the same amount of sheep, and goats, fourteen. They are good and grow like weeds. With them, one will be able to survive here, not just two people but four, since this a language seminary [where missionaries learn Guaraní], because in this area, the language is widely spoken.

   

Spanish Original
Este año, habiendo de hacer pueblo de estos pueblos, digo indios, nos pareció lo hiciesen con buen orden para irlos poniendo en policía y quitar muchos inconvenientes que hay en esas casas largas, que tienen los indios en toda la sierra, y aunque entendimos que no lo tomarían bien, por quererles quitar eso tan antiguo de sus antepasados, no fue así; antes lo tomaron muy bien, y están muy contentos en sus casas nuevas; a las cuales se pasaron aún antes de estar acabadas, por estar holgados y anchurosos, y cantar, como dicen, cada gallo etc. [...en su corral].

Está pues el pueblo de nueve cuadras: la una sirve de plaza; cada cuadra seis casas de seis pies, y cada casa tiene, digo hace, cinco lances de a veinte pies; y en cada lance de estos vive un indio con su chusma. En una de estas casas, las más vistosa y acomodada y junto a la plaza se señala el sitio para la iglesia; que esperamos ahora con la venida de V.R., se dará orden cómo se ha de hacer según la cédula de S.M.. Aquí en la misma cuadra pegada a la Iglesia se señaló nuestras habitación, de la cual tenemos harta necesidad por estar casi sujetos a todas las influencias del cielo, donde ahora vivimos, que apenas tenemos en toda ella cuando llueve dónde colgar las hamacas sin mojarnos. Viendo, pues, esta incomodidad, y que para nuestra salud y descanso se los indios, y menos costo y trabajo suyo y nuestro, era bien aprovecharnos de la madera que estaba cerca, antes que la consumiesen y quemasen estos indios haciendo sus rozas, nos pareció tartar de hacer nuestra casa, y cortar la madera para la Iglesia, y así se lo escribía al Padre Rector de la Asunción al cual le pareció bien, aunque, en lo que tocaba a la iglesia, me escribió era bien aguardase a V.R. Puse luego mano a la labor y armé una casa de ciento diez pies, que en todo este mes de octubre se acabará con perfección; la cual tiene tres aposentos muy bien sobrados, cada uno de quince a diez y seis pies en cuadro, con su refectorio, despensa y cocina; y todo muy acomodado y proporcionado, con sus puertas y ventanas de cedro, de que hay abundancia en esta reducción; y aunque la techumbre es de paja, nos ha costado bien el cubrirla por haber poco aquí para cubrir casas y esta es la causa de que los indios no tengan acabadas sus casas para cuando venga V.R.

Tenemos todo lo que dice [a] la delantera de nuestra casa cercado de palos, con lo cual estaremos con comodidad, y clausura; y todo esto he procurado hacer como V.R. nos lo manda en la instrucción que es con el menos costo y trabajo de los indios possible; a los cuales he pagado con Buenos rescates todo su trabajo, de suerte que ellos están contentos y pagados, y yo, más. Nuestro pasar ordinario este año ha sido como hemos podido, acomodándonos a las comidas de esta gente que son raices y maíz, que esto, gloria al Señor, no nos ha faltado; y aunque de lo demás, de carne y pan ha habido falta y hambre, no es hambre la que espera haratura, como dentro de tres años espero en el Señor la habrá en esta reduccíon; porque el principio de vacas, que son cerca de cuarenta cabezas, y ovejas otras tantas y cabras catorce y es muy bueno y crece como espuma, y con esto se podrán sustentar aquí, no digo dos sujetos, pero cuatro, siendo esta residencia seminario de lenguas [casa para aprender guaraní], por estar aquí lo más acendrado de esta lengua.

   








>     > Images    > Texts    > Bibliography